Adorarás, rezarás y venerarás a tu Ama sobre todas las cosas.

Sin título

En cualquier grupo BDSM de Facebook, basta que una mujer se identifique como dominante para que inmediatamente una legión de “sumisos” se ofrezcan a arrastrarse a sus pies, adorarla y “servirla”. Claro que a continuación el sumiso de turno expondrá su lista de deseos de lo gustaría que la dominante le hiciera. Da igual que el sumiso viva en Mijas Costa y la dominante en Valparaíso.  Claro que tampoco son escasas las dominantes que exigen de los sumisos un trato similar, retraoalimentando así un patrón cansino, estereotipado y vacío. Y utilizo la palabra dominante porque creo que una mujer es Ama tan solo de su sumiso (o sus sumisos).

El BDSM, el Femdom, trata sobre todo y ante todo de relaciones entre personas. No de roles. Somos la misma persona cuando estamos en una situación BDSM que cuando no lo estamos. ¿Por qué entonces ese cambio de actitud, ese postureo?

No soy ginárquico. Con todos mis respetos a los sumisos que tienen ese ideal, creo que es tan solo una fantasía propia de quienes no han experimentado una relación Femdom real, sobre todo en una época en que se intenta que las relaciones entre hombres y mujeres sean cada vez más igualitarias.

Sin embargo, si es cierto que el sumiso siente la necesidad de complacer a su Ama, de servirla, de obedecerla, de entregarse a Ella, de ponerse en sus manos y a sus pies.  Y es difícil – imposible, diría yo – entregarse a una mujer, confiar en Ella, cederle el poder de hacer contigo lo que quiera, sabiendo que usará ese poder no para herirte, sino para transportarte a lugares de tu mente y de tu alma dónde jamás habías estado, pero dónde siempre habías sentido que querías estar, sin idealizarla, sin venerarla y adorarla. Y no es un sentimiento que brote en un instante. Es algo que va creciendo poco a poco, a medida que tu Ama te moldea para que seas capaz de dar lo mejor de ti.

La adoración por tu Ama es eso que sientes cuando quieras hacerte pequeñito y acurrucarte a sus pies. Que te hace estremecer cuando oyes su voz, que hace que bajes la mirada cuando sus ojos se clavan los tuyos, que cuando permaneces arrodillado ante Ella, seas el hombre más feliz del mundo. Es ese respeto que te hace obedecer sin dudar, que te hace intentar anticiparte a sus deseos, que antepongas sus deseos a los tuyos, que te derritas de orgullo cuando te dice “Eres mío”….

Puede que sea cierto que los sumisos tendemos al empalagamiento, a la “sublimación” de nuestra Ama, pero en realidad, creo que es tan solo una muestra de nuestro pobre intento por devolver lo mucho que recibimos, y de expresar esa gratitud. Porque esa  idealización, veneración y adoración que sentimos, no se traduce en modo alguno en un distanciamiento, sino en todo lo contrario.  Más allá del protocolo (desde mi punto de vista absurdo cuando no existe una relación de Ama-sumiso), es ese natural  y lógico sentimiento de veneración lo que permite situar a cada uno en un plano diferente, a completar esa “cesión de poder”. A poner a cada uno en su sitio. Que no es más que lograr que el sumiso interiorice que su papel primordial, si no el único, es complacer a su Ama. Es entonces cuando el BDSM se convierte en algo tan especial, tan intenso a todos los niveles: sexual, emocional, afectivo, físico y por supuesto, espiritual.

toy de Hidrocarburita

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One thought on “Adorarás, rezarás y venerarás a tu Ama sobre todas las cosas.

  1. Estupendo texto. Lo que mas me agrada es que os conozco y cada punto que has puesto lo vives realmente. Gracias por abrir tu corazón y exponerlo.

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